martes, 30 de junio de 2009


¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

La concepción del estudiante en el marco del enfoque por competencias se caracteriza por considerarlo un sujeto activo, pensante, capaz de generar conocimiento por sí mismo, que aprende de su entorno, del profesor y sus compañeros. Además posee conocimientos previos y su aprendizaje esta en función de su nivel de desarrollo y motivación.

En este mismo contexto, el aprendizaje se concibe como un proceso progresivo que puede presentar avances, dificultades y retrocesos en su construcción, donde el sujeto va incorporando nuevos conocimientos, habilidades y actitudes a su estructura de pensamiento; con lo cual los aprendizajes se interrelacionan, amplían y complejizan, por lo tanto la evaluación de esos aprendizajes debe ser congruente en cuanto a complejidad se refiere, con lo cual debiera distar mucho de ser un proceso trivial.

La evaluación de las competencias adquiridas por los estudiantes requiere del uso de métodos diversos, de tal manera que se pueda evaluar tanto conocimientos a través instrumentos que rescaten los saberes meramente conceptuales, así como los aspectos procedimentales donde se rescaten las habilidades y actitudes. Con lo cual se promueva una evaluación global sobre los resultados del rendimiento de los estudiantes.

La evaluación del aprendizaje, desde esta perspectiva, constituye un proceso objetivo que permite valorar no solamente si el estudiante asimiló los contenidos sino también la transformación que de estos realizó al aplicarlos en la resolución de problemas o situaciones que su contexto inmediato le presenta.
¿Qué concepciones de aprendizaje son congruentes con el enfoque por competencias y por qué?

Las diferentes concepciones de aprendizaje abordan objetivos distintos, canales de comunicación diferentes, habilidades de pensamiento dirigidas a la realización de metas diversas, todo ello ha hecho posible una visión holística del proceso educativo. Lo anterior debido a que cada una de estas visiones surgen en contextos distintos, tratando de solventar necesidades educativas específicas. En este sentido R. Gagné (1976) argumenta ampliamente que las diversas teorías del aprendizaje existentes no deben considerarse contrarias; en todo caso, su diferencia radica en el hecho de que cada una enfatiza determinados procesos y factores internos o externos al proceso cognoscitivo que se desarrolla en los individuos.

El enfoque basado en competencias contempla la renovación del papel docente que enseña por la perspectiva del alumno que desempeña, educar en vez de enseñar y por formarse en vez de aprender. En este sentido se observa claramente que el enfoque por competencias recupera el enfoque centrado en el aprendizaje, basado a su vez en propuestas constructivistas, en donde las actividades educativas se planean y desarrollan a partir de las necesidades del estudiante, en el entendido que aprender no significa reemplazar un punto de vista por otro, ni acumular nuevo conocimiento sobre el previo, sino más bien transformarlo. El aprendizaje significativo por su parte censura el aspecto memorístico, realzando en contraste la utilidad que debe darse a los conocimientos adquiridos, para lo cual dichos conocimientos deben relacionarse con los saberes previos, resultando de esta manera de utilidad o funcionales para la resolución de problemáticas específicas que se presentan a lo largo de la vida.

Lo anterior refiere un proceso de modificación en el currículo que va desde objetivos donde se promovía el conocimiento meramente teórico al de competencias que privilegia la promoción de desempeños, con lo cual se busca que los estudiantes adquieran tanto conocimientos, como habilidades y destrezas que les permitan enfrentarse con éxito en su vida diaria a las diversas situaciones que esta le presenta.

lunes, 8 de junio de 2009

Confrontación con la docencia

¿Cómo percibo mi docencia?

Mi carrera como docente inicia el 6 de febrero del 2001, gracias a una vacante en el Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, Plantel 22 de Chicontepec. Así pues inicio, cargada de sueños y grandes expectativas pero carente de las herramientas pedagógicas para desempeñar con éxito el compromiso recién adquirido, considero que como la gran mayoría inicie en la práctica docente siguiendo los esquemas aprendidos de los maestros que marcaron mi etapa de estudiante.
Por lo que consciente de ello, mi primera tarea fue capacitarme, contando a la fecha con diplomados sobre Desarrollo de Habilidades Docentes y Enseñanza de las Ciencias, así como diversos cursos de corte pedagógico, los cuales me han proporcionado una visión más amplia de lo que es la docencia.
Aunque actualmente me encuentro satisfecha de mi labor, debo confesar que el ser docente no era uno de mis proyectos de vida, tome la oportunidad como algo pasajero pero con miras de continuar preparándome en mi perfil profesional. Sin embargo, las satisfacciones académicas y personales obtenidas del contacto con los jóvenes, la confianza con la que se acercan a compartir sus ilusiones y la gran responsabilidad que implica el que te tomen de ejemplo a la hora de elegir carrera, me atrapo en este complejo y comprometedor mundo. Cada una de las generaciones en las que aporté lo mejor de mí como persona y como docente, me han dejado satisfacciones inolvidables, verlos volver para compartir que han logrado concluir su carrera, encontrarlos después de haber concluido su bachillerato y que aún te recuerden y te saluden con cariño.
Los constantes y marcados cambios en el mundo contemporáneo hacen que los profesores debamos desarrollar nuevas competencias y habilidades de tal modo que podamos enfrentarnos a las constantes demandas que la sociedad hace a la educación, en este contexto mi compromiso es continuar preparándome, con la finalidad de adquirir las competencias que como docente me ayudarán a responder a las necesidades que la sociedad requiere ante ese constante cambio en el que vivimos.